Durante la clase de Literatura, fui completamente ignorada por mi mejor amiga, no esperaba menos, en realidad esperaba algo más, muy propio de Bridghet. En el almuerzo, mis amigos no quisieron sentarse conmigo, y fue ahí cuando me di cuenta de qué Jared no estaba. Caminé con pasos temerosos hasta una mesa vacía arrinconada en el comedor. No tenía hambre estaba demasiado enojada, y a pesar de que ya casi su imagen se había borrado de mi mente, no podía dejar de pensar en él. Me daba rabia estar entre personas que decían ser mis amigos, y ahora siquiera me hablaban, así que me fui del colegio y me dirigí al bosque. Camine a paso humano sin rumbo alguno hasta que llegué a un claro en medio de todo. Lo único que hice fue caminar hasta el centro del claro y recostarme sobre el pasto alto. Trataba de concentrarme en los sonidos, olores, texturas del bosque en general, cuando en un abrir y cerrar de ojos su particular y acido olor me abrazó haciéndome sonreír, no me moví porque sabía que se dirigía donde yo estaba recostada.
-Fui al colegio para verte, y no estabas-susurré y él solo se sentó junto a mí-Hace tanto que no te veo que casi me olvide de tu voz-esta vez era una forma de hacerlo hablar y despertarme de mis sueños, porque él era aún más perfecto de lo que imaginaba y su sonrisa… su sonrisa lo tenía todo.
-Es extraño…-susurró al mismo tono que yo-…porque tus amigas piensan que es por mí que no vas a clases, y te alejaste de ellas.
-Si solo supieran…-suspiré-…Es inútil luchar contra lo que soy, ¿Pero entonces, por qué lo sigo intentando?-mi voz casi se apagaba por completo.
-Porque eres más humana de lo que piensas.
-Soy tan humana como vos…-le repuse con una media sonrisa-¿Cuan humana me haría eso?
-nada-rió-por eso es que no sos como yo-sostuvo mi mano con cuidado-vos tenés calor corporal-sonrió-tu corazón sigue latiendo, el mío paró hace mucho tiempo…-negó con la cabeza-no te podes comparar conmigo, ni por un segundo.
-¿No te cansa…-le pregunté sin dejar silencio entre sus palabras y las mías-Estar… solo?
-No estoy solo…-su afirmación fue confusa.
-Yo sé que estas con tu familia, yo también… pero en el fondo ambos sabemos que nos sentimos solos. Ahora entiendo cuando dicen que uno nace solo y se muere solo.
-Me siento solo, pero no creo que sea por las mismas razones que las tuyas-Me dijo. Yo sonreí y accedí a explicarle.
-No hay nadie más como yo. Eso me hace sentir incomoda, en especial con los de mi manada… es muy difícil seguirles el paso, aún sabiendo que ellos deberían seguir el mío. Siento como si nadie pudiera comprenderme, me siento… sola-me encogí de hombros.
-Tal vez te sientas así porque no perteneces aquí-tenía sentido.
-No hay manera de que mi verdadera manada este en Nunavut-reí dejando salir mucho aire a pesar de que tenía sentido-¿Por qué te sentís solo vos?-le pregunté con una sonrisa en el rostro.
-…Nunca fui capaz de mantener a alguien, fuera de mi familia, por mucho tiempo conmigo-no me miraba-creo que cuando veo a Whinnie y a Claudious juntos me hace pensar que eso es lo que siempre quise, pero nunca fui capaz de tener.
-¿Y Pauline?-le pregunté curiosa.
-Ella sí-sonrió de lado y cambió de tema-Pero yo pensaba que no iba a ser capaz de amar a alguien, o algo parecido… hasta que te conocí-su voz se hizo pequeña y yo reí.
-No podes decir que estas enamorado-negué con la cabeza sentándome a su altura-es una locura, ¡hasta para mí!-reí.
-No sé si estoy enamorado-admitió-pero es solo que, nunca sentí lo que siento ahora… en este momento… aquí… con vos-sonaba nervioso, algo que yo creía los vampiros no tenían.
-Entonces…-callé antes de decir lo que pensaba, hubo silencio antes de que volviese a hablar-Bésame como la primera vez-le pedí.
-¿Me prometes que no me vas a morder?-se mofó y con cuidado se acercó a mí. Todo iba simplemente perfecto, hasta que un olor desgarradoramente agrio y fuera de todo lo que había olido antes, me abofeteó obligándome a mi misma parar y ver de quien se trataba. En la profunda distancia vi acercarse tres esbeltas figuras femeninas, que bien tenía claro que eran vampiros, pues no podían ser humanos ya que los humanos no poseemos tal gracia y belleza deslumbrante como lo tenían ellas. Pude reconocer a Pauline a la izquierda de las otras dos vampiras, pero estaba completamente petrificada. Me volví a Jared y tenía el rostro preocupado, ambos nos paramos a la misma velocidad sobrehumana, y miramos como se nos acercaban con gracia estas tres mujeres.
-¿Qué hacen aquí?-preguntó Jared juntó a mí.
-Vinimos a buscarte, ¿esta eso mal?-la divertida voz de la pequeña trigueña junto a Pauline resonó alrededor del claro.
-Queríamos asegurarnos de que estabas bien…-afirmó la rubia de pelo lizo, que no era Pauline.
-Y ahora sabemos que… no-sonrieron al mismo tiempo estando frente a nosotros. Él caminó un paso adelante, como si tratara de protegerme. Dejó su mano cerca de la mía sin tocarla, pero lo suficiente como para que sintiera su fría piel-¿Quien es tu amiga?-los ojos de la trigueña se posaron sobre los míos, eran rojo sangre, y sabía que la sed corría en el aire.
-No es amiga, ¿Qué no lo ves?-la sonrisa malévola de la rubia con cabello lacio se dibujó perfecta sobre su rostro-Es un perro-todas se miraron.
-Mejor dicho, una perra-las risitas divertidas de las tres resonaron por todo el bosque en una dulce melodía después de que Pauline dejara salir sus palabras.
Justo cuando estaba por responderle, un gruñido molesto salió de los labios de Jared. Ellas callaron.
-No era para que te enojes, Jared-sonrió Pauline sin quitarle la mirada de enzima-Además, ya que aparentemente pasas demasiado tiempo con ella, quería que conozca a un par de amigas de la familia, eso no está mal, ¿o sí?-Jared no dijo nada, pero se hizo a un lado-Genial, Samantha, esta es Camille-apunto a la rubia que mantenía seriedad-y esta es Marion-la trigueña parada junto a Pauline arrugó su nariz haciendo que su gesto de asco pareciera adorable.
-Vamos-ordenó Jared, y arrastró a Pauline, dejándome atrás mientras las otras dos vampiras les seguían a paso acelerado, para después desaparecer en el bosque.
