Hubiera sido hermoso quedarme en sus brazos por siempre, pero lamentablemente tenía que volver en algún momento, me gustara o no, tenía que hacerlo.
-Voy a volver-le prometí en un susurro y él me detuvo.
-Yo voy con vos…-sus dedos se entrelazaron rápidamente con los míos.
-Sabes que eso sería demasiado peligroso.
-No me importa-sus ojos parecían sinceros.
-Entonces vamos-mi voz sonaba insegura, algo que no podía esconder por el simple hecho de ser más humana de lo que quería ser. Corrimos por el bosque mientras la noche nos alcanzaba, llegamos a la calle principal de Port Hadlock, era más tarde de lo que pensaba, y todos nos estaban esperando ahí.
-Ya, Jared, es suficiente…-una voz única y angelical resonó cerca de nosotros. Era Pauline parada junto a toda la perfecta familia de Jared (Perfecta aún bajo la luz de la luna).
-Sam, ya es demasiado tonto que sigan con esto, así que déjenlo ya-a pesar de que entendíamos de que hablaban nuestras manos no se soltaban.
-¿Qué esperan?-preguntó la voz de mi amigo Ernest quien parecía que nada le había pasado. Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando lo vi entre los otros chicos de la manada. Hubo silencio alrededor nuestro mientras la noche terminaba de caer sobre Port Hadlock.
-No-mi voz fue rotunda atreves de la calle-¿Cuál es su problema?-estaba enojada, tal vez encolerada, a pocos segundos de transformarme en el monstruo que odiaba ser.
-¡Qué graciosa!-la voz de Camille, la vampira de cabello rubio y lacio rió muy fuerte-¿Realmente piensas que todo esto es real?-preguntó-¿Realmente piensas que un vampiro podría enamorarse de un perro?-mis cejas se enarcaron y luego le miré a él, su rostro parecía avergonzado, lo que me hizo dudar aún más.
-¿Qué?-dije aún sin soltar su helada mano.
-Es todo una trampa, Sammy-la voz de John era la que hablaba ahora-Yo trate de decírtelo…
-Pero…-mi voz era temblorosa y dudaba en si debía soltarle los dedos helados de Jared, pero es qué él no lo hacía entonces estaba más confundida, miraba para todos lados, en busca de una simple respuesta.
-Pelearemos = moriremos…-susurró una voz que no pude reconocer, porque mis pensamientos estaban a punto de sacarme de ahí.
-No...-negaba con la cabeza mientras lo repetía Thomas, como si hubiera leído mi mente-No, no, no…-una sonrisa se me escapó y solté la mano de Jared con fuerza para correr en dirección opuesta a donde todos ellos estaban, corrí hacia mi casa, entré de un portazo, escuché temblar a mi madre mientras cocinaba tratando de ignorarme, y Carl me miraba con los ojos fijos en mi nuca, controlando cada paso que daba. Subí a mi habitación y solté todo mi cabello, corrí a la ventana para cerrarla y asegurarme de que nadie entrara, cerré mi puerta también, busqué unas tijeras que tenía en uno de mis cajones y empecé a recortar mechones de mi cabello. Había descubierto que era lo que me hacía lenta, porque tenía el presentimiento de que podía ir más rápido, así que corté todo lo que pude a pesar de que se veía demasiado mal, me conformé con eso; di vuelta mi espejo y me senté en mi cama, solo pensaba en los días antes de que todo esto comenzara, todo había sido tan fácil de resolver en ese entonces… pero ahora era algo más que un simple juego, o un romance que no podía ser. Habían vidas en peligro, vidas de personas relacionadas a mí… estaba tan confundida…
En el penétrate silencio escuche una voz detrás del maullido de Chris. Era casi imposible comprenderle pero decía algo sobre salir de aquí, tal vez esa era la solución, escapar. Pero ¿Escapar sería siempre la solución a todos mis problemas? ¿Tiene acaso eso algún sentido? Era más que estúpido pensar que realmente podría escaparme de todo y ser feliz. Mi otra pregunta era ¿Lo seguía amando después de todo?

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